¿Funciona realmente la Martingala?
Desde la creación de la ruleta moderna en el siglo XVII hay dos interesados en ella, por una parte la banca, que intenta obtener el mayor beneficio posible, y por otro lado el jugador, que también intenta lo mismo. Este choque de intereses ha dado lugar a la creación totalmente legal y moralmente correcta del “cero” y del “doble cero”, que dan una ventaja al casino para ganar algo de dinero que le permita pagar las instalaciones, mantenimiento, sueldos, impuestos… y del mismo modo el jugador siempre ha procurado obtener el mayor rendimiento para si mismo, de formas más o menos legales y correctas.
Entre los métodos más famosos que se han desarrollado está sin duda el Martingala, un método consistente en apostar una pequeña cantidad en una suerte sencilla y si se gana volver a hacerlo hasta que se pierda esa apuesta, en el momento en el que perdamos nuestra apuesta inicial tendremos que apostar el doble en el otro color (o par – impar, alto – bajo…) y así recuperaremos la apuesta que hemos perdido en un inicio. Si tuviéramos la mala suerte de perder también esta segunda apuesta tendríamos que repetir el proceso tantas veces como fuera necesario hasta ganar, para así recuperar esa primera ficha. Para hacerlo debemos doblar siempre la última apuesta que hayamos realizado.
Este método parece a simple vista infalible, pero si a ti también te lo parece será seguramente porque nunca hayas estado en un casino o no hayas prestado la suficiente atención. Si eres jugador habitual o al menos estás interesado en este mundillo, sabrás un par de detalles que te harán echar por tierra todas las esperanzas que podrías haber puesto en este método supuestamente infalible.
Los casinos, a fin de evitar que funcionen métodos así y además pensando en que tal vez les resulte imposible pagar alguna apuesta si esta es demasiado alta se reservan el derecho (la mayoría lo tienen escrito en las mismas mesas de apuestas) de limitar el nivel de las apuestas que se pueden realizar en cada número o suerte. De este modo la apuesta máxima a un número suele ser de 20 veces el valor de la apuesta mínima, y del mismo modo limitan las apuestas simples (par – impar, rojo – negro…) para evitar que se puedan hacer jugadas disparatadas. Además nos encontraremos con nuestro propio límite económico, si en algún momento tuviéramos una mala racha.